
Zonas francas dominicanas: los empleos detrás de las exportaciones
Visualización editorial temporal de WSD sobre el empleo en una zona franca dominicana.
Imagen: World Star Dominican
Resumen
Sustenta una cobertura mesurada del trabajo y la economía basada en estadísticas oficiales fechadas, en lugar de generalizaciones.
Durante décadas, la expresión zona franca quedó asociada en la imaginación dominicana con una fábrica de confección para exportación.
Ese modelo todavía existe, pero hoy representa solo una parte de un sistema mucho más amplio. Bajo el régimen de zonas francas operan actividades de tabaco, textiles, productos médicos y farmacéuticos, componentes eléctricos y electrónicos, joyería, calzado y servicios exportables como call centers y business process outsourcing (BPO).
El Informe Estadístico 2025 de CNZFE registró 200,237 empleos directos.
Para entender qué significa ese número conviene empezar por la ley que organiza el sistema.
La Ley 8-90 define el régimen moderno
La principal base jurídica es la Ley No. 8-90, promulgada el 15 de enero de 1990.
Su artículo 2 define la zona franca como un área geográfica sometida a controles aduaneros y fiscales especiales donde empresas autorizadas orientan su producción o sus servicios hacia mercados externos bajo los beneficios establecidos por la legislación.
La definición no se limita a fabricar objetos.
Por eso una empresa que exporta atención al cliente, procesamiento administrativo u otros servicios puede funcionar dentro del mismo régimen que una planta de dispositivos médicos o una fábrica textil.
El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) participa en la administración, autorización, seguimiento, política sectorial y producción estadística del sistema.
Las zonas francas dominicanas empezaron antes de 1990
El país desarrolló políticas de promoción industrial y exportadora desde décadas anteriores. La Ley 8-90 consolidó el marco moderno, pero no creó desde cero toda la actividad que hoy se identifica con las zonas francas.
Durante años, la confección textil fue uno de los sectores más visibles y ayudó a fijar la imagen pública del modelo.
Después cambiaron las cadenas globales de producción, la competencia internacional, la automatización y la importancia de producir más cerca de mercados como Estados Unidos.
La República Dominicana respondió ampliando la mezcla de industrias y servicios que operan bajo el régimen.
200,237 empleos directos en 2025
El dato anual final de CNZFE para 2025 es de 200,237 empleos directos.
La palabra directos es importante.
La cifra contabiliza trabajadores dentro de empresas del sector. No incluye automáticamente al transportista externo, al restaurante cercano, al propietario de una vivienda alquilada a empleados ni a cada proveedor local que recibe ingresos gracias a la actividad del parque.
Esos efectos pueden ser económicamente reales, pero pertenecen a otras categorías de medición.
No hace falta ampliar artificialmente el número para mostrar la importancia del sector.
Las mujeres fueron mayoría en la tabla anual
CNZFE registró 106,827 mujeres y 93,410 hombres en 2025. Ambos valores suman exactamente los 200,237 empleos directos del informe.
Eso demuestra que las mujeres constituyeron la mayoría de la fuerza laboral directa del sector en ese corte anual.
No significa que todas las actividades tengan la misma composición de género. Un call center, una planta médica, una fábrica de cigarros y una empresa electrónica pueden presentar perfiles laborales diferentes.
El dato nacional debe interpretarse en su escala correcta.
Cinco sectores muestran la diversidad laboral
La composición 2025 ayuda a desmontar la idea de que “zona franca” significa un solo tipo de empleo:
- Tabaco: 38,622 puestos.
- Call Centers/BPO: 37,218.
- Textiles: 34,321.
- Productos médicos y farmacéuticos: 33,454.
- Productos eléctricos y electrónicos: 10,216.
Los dos sectores con mayor empleo fueron tabaco y BPO, no textiles.
Eso no reduce la importancia de la confección. Demuestra que el régimen evolucionó.
La manufactura médica exige otra clase de capacidad
Los productos médicos y farmacéuticos se han convertido en uno de los ejemplos más claros de manufactura de mayor complejidad dentro del sistema.
Estas operaciones pueden requerir ambientes controlados, trazabilidad, procedimientos de calidad y cumplimiento de estándares internacionales estrictos.
Junto a los operarios aparecen técnicos, ingenieros, profesionales de calidad, supervisores, especialistas logísticos y personal administrativo.
La competitividad deja entonces de depender únicamente del costo de la mano de obra. También depende de formación, infraestructura, confiabilidad y capacidad para cumplir procesos regulados.
El tabaco conecta campo, oficio e industria
El tabaco fue la categoría con más empleos en el informe 2025.
La industria del cigarro tiene una presencia particularmente fuerte en Santiago y el Cibao, donde se conectan producción agrícola, trabajo artesanal especializado, manufactura, empaque y exportación.
Esa realidad ayuda a entender una dimensión de Santiago que suele quedar fuera de la narrativa turística.
La ciudad no es solamente un centro cultural del norte dominicano. También es un núcleo industrial y exportador.
Los textiles siguen siendo importantes
Los textiles sostuvieron 34,321 empleos directos en 2025.
Por tanto, sería incorrecto hablar de la confección como un sector desaparecido.
La corrección necesaria es otra: ya no explica por sí sola el sistema de zonas francas.
La diversidad sectorial es ahora parte esencial de la historia.
BPO exporta trabajo sin mover mercancía física
Los Call Centers/BPO registraron 37,218 empleos en 2025.
Ese dato demuestra hasta qué punto la palabra “exportación” se ha ampliado.
Un trabajador que atiende clientes extranjeros, procesa información o realiza una función administrativa para una empresa internacional está exportando un servicio aunque no salga un contenedor del país.
El modelo requiere otras competencias: idiomas, herramientas digitales, manejo de datos, servicio al cliente y conocimientos especializados.
Capacitación y productividad
CNZFE reportó 24,494 acciones de capacitación y 606,292 horas de formación entre 2020 y octubre de 2025 mediante esfuerzos de desarrollo laboral que incluyen coordinación con INFOTEP y empresas.
La magnitud de esa formación refleja un desafío básico.
Competir solo mediante salarios bajos limita las posibilidades del país. Las actividades de mayor valor requieren trabajadores capaces de manejar equipos, software, calidad, procesos regulados y nuevas tecnologías.
El futuro del sector depende tanto de productividad y conocimiento como del número de empresas instaladas.
US$2,803.3 millones exportados en cuatro meses de 2026
Entre enero y abril de 2026, CNZFE reportó US$2,803.3 millones en exportaciones de zonas francas, un aumento interanual de 4.3%.
Los productos médicos y farmacéuticos encabezaron el período con aproximadamente US$966.0 millones, seguidos por tabaco con US$461.2 millones y productos eléctricos/electrónicos con US$415.2 millones.
Esas cifras representan valor exportado.
No equivalen a salarios, ganancias, inversión ni aporte al PIB.
Cada indicador responde una pregunta distinta y mantenerlos separados evita exagerar el significado de un solo número.
El régimen compite con otros países
Las empresas internacionales comparan costos energéticos, logística, disponibilidad de trabajadores, formación, incentivos, estabilidad e infraestructura antes de decidir dónde producir o prestar servicios.
La automatización añade otra presión: una planta puede aumentar su producción sin incrementar el empleo en la misma proporción.
El desafío para la República Dominicana es conservar competitividad mientras avanza hacia actividades con mayor conocimiento, productividad y valor agregado local.
La comparación con 2020 muestra la recuperación
En su informe de octubre de 2025, CNZFE comparó el empleo del sector con abril de 2020, cuando la disrupción de la pandemia había reducido el empleo directo a 119,974 puestos.
Para octubre de 2025 el total mensual había subido a 200,134, antes de que el informe anual cerrara en 200,237.
No debe interpretarse como una tasa de crecimiento normal desde un punto de partida ordinario. Abril de 2020 fue una coyuntura excepcional.
Aun así, la comparación permite dimensionar la recuperación y expansión posterior del sector.
Los parques convierten una cifra nacional en mercados laborales locales
El empleo de zonas francas se reporta a escala nacional, pero las personas lo experimentan a través de parques industriales y clústeres específicos.
Un parque grande puede modificar rutas de transporte, demanda de vivienda, programas de formación y las habilidades que buscan desarrollar los jóvenes de una zona.
Santiago muestra claramente ese efecto mediante tabaco y manufactura. Otras regiones han desarrollado concentraciones de dispositivos médicos y diferentes actividades industriales.
Eso significa que los 200,237 empleos no están distribuidos de manera uniforme por todo el territorio.
Inversión extranjera y proveedores dominicanos
El régimen busca atraer inversión orientada a exportación, incluida inversión extranjera.
El valor que permanece en la economía dominicana depende también de las conexiones que cada empresa construya con proveedores locales.
Una operación que importa gran parte de sus insumos todavía puede generar empleo, alquileres y servicios. Si además compra bienes y servicios producidos localmente, crea otra capa de valor doméstico.
Por eso el desarrollo de proveedores es un tema distinto al simple conteo de empresas instaladas.
Los salarios requieren otra fuente
El salario en zonas francas es una pregunta importante, pero no puede inferirse de los datos de empleo o exportación.
La remuneración cambia según ocupación, sector, experiencia y momento. Un agente de BPO, un tabaquero especializado, un técnico de dispositivos médicos y un operario textil no deben resumirse mediante una cifra salarial genérica sin respaldo actual.
El artículo congelado deja los salarios fuera hasta disponer de una fuente oficial reciente con categorías y unidades claras.
Esa ausencia es intencional: contar empleos y evaluar la calidad de esos empleos son preguntas relacionadas, pero distintas.
La calidad del empleo requiere otro análisis
Los 200,237 empleos responden una pregunta de escala, pero no describen por sí solos la calidad de cada puesto.
Un análisis laboral completo necesitaría salarios, beneficios, rotación, seguridad ocupacional, resultados de formación y posibilidades de ascenso desglosados por actividad y ocupación.
El artículo congelado utiliza los indicadores que CNZFE publica con claridad y evita insertar un salario genérico que mezclaría trabajos muy distintos.
Exportar más no garantiza el mismo resultado para cada trabajador
El crecimiento de las exportaciones puede fortalecer la actividad empresarial sin traducirse automáticamente en el mismo aumento de empleo o remuneración.
Automatización, productividad, precios internacionales y mezcla de productos pueden elevar el valor exportado aunque el número de trabajadores cambie poco.
Por eso la evolución futura del sector debe seguirse con varias métricas al mismo tiempo: empleo, salarios, exportaciones, inversión, productividad y composición industrial.
El sector funciona como una cartera de actividades distintas
La tabla de empleo debe leerse como una combinación de industrias, no como si las zonas francas fueran una sola actividad.
Una caída en textiles no describe automáticamente el comportamiento del tabaco, los dispositivos médicos o BPO. Del mismo modo, el crecimiento de una rama no significa que todas avancen al mismo ritmo.
La diversificación puede reducir la dependencia del país de un solo sector exportador, pero también hace que los promedios generales expliquen menos sobre la experiencia de un trabajador concreto.
El dato nacional necesita contexto territorial
Los empleos se concentran en parques y clústeres. Dos provincias pueden participar en el mismo régimen y tener mezclas sectoriales muy diferentes.
Esa geografía determina qué habilidades se demandan localmente, cómo se organizan los desplazamientos diarios y qué relación existe entre empresas y centros de formación.
Por eso una futura expansión de WSD sobre zonas francas debería complementar los totales nacionales con perfiles regionales cuando CNZFE publique datos comparables por territorio.
El seguimiento futuro debe observar esos movimientos sectoriales además del gran total nacional, porque allí se verá con mayor claridad cómo cambia el empleo.
El marco legal se mantuvo; el trabajo cambió
La Ley 8-90 sigue siendo la referencia central del régimen, pero los empleos dentro de ese sistema se transformaron.
En 2025, tabaco y BPO superaron individualmente al empleo textil. La manufactura médica y farmacéutica se acercó al mismo nivel, y la electrónica añadió otra base técnica.
Por eso la expresión zona franca se entiende mejor como un sistema económico y jurídico de exportación que como sinónimo de una fábrica determinada.
Dentro de ese sistema trabajaron directamente 200,237 personas en 2025.
Christian P.
Senior Editor
